Recién nacido reconoce a su madre y no quiere separarse ni un instante de ella.

Solo por un hijo la mujer es capaz de sacrificar sus pechos, caderas, vientre y vida.
No existe nada más hermoso y bello en este mundo que el amor de un hijo y hacía su madre. Existe un vinculo especial e único que nunca se podrá romper.

Esta historia que verás a continuación trata del verdadero amor que existe entre una madre y su hijo, en un momento muy conmovedor y bello al ver como el bebé recién nacido reconoce inmediatamente a su madre y no quiere apartarse ni un instante de ella.

El pequeño bebé llora cada vez que las enfermeras quieren separarlo del rostro de su mamá, y lo dejan estar tranquilo solo unos cuantos segundos más, hasta que finalmente, cuando parece que está más sereno y tranquilo vuelven a intentar separarlo para llevárselo y… empieza de nuevo a llorar.

Sin duda alguna, existe un vinculo muy profundo entre la madre y un hijo, desde que se encuentra en el vientre. Este bello lazo, se halla atravesado por un nuevo tipo de amor. Por uno que nunca antes, el amor de madre tan especial y único en la vida.

Este amor nunca podrá compararse con el de una relación amorosa, ya que es único, especial y para toda la vida.

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En el momento del nacimiento el bebé no tiene idea de su existencia como individuo, se encuentra en un estado simbiótico con su madre (término al que hace referencia M. Mahler) y es a través de ella que el niño empieza a relacionarse con el mundo, a conocerlo y a conocer de su propia existencia.

Es su madre, con su constante estímulo, cariño y contacto, quien ayudará al bebé estructurando su personalidad. La manera de relacionarse del niño con su madre) será la tendencia aprendida también para poder relacionarse con los demás.

Por eso, un niño que tiene un apego seguro, es decir que tiene muy claro quien es su madre y que confía en que ella, es un niño sano emocionalmente.

Todos los bebés crecen, pero no todos se desarrollan bien. El hecho de vivir esta experiencia “mamá y yo somos uno mismo”, nutre la confianza del bebé, su autoestima y su desarrollo integral; además, le da posteriormente la oportunidad de comenzar a diferenciarse de ella en la búsqueda propia de su individualidad.