Por qué no es bueno obligar a dar besos o abrazos a tu hijo cuando no quiere

Es muy común que un niño no quiera saludar a un desconocido, por lo que se esconde en un lugar en que se siente seguro. Cuando esto sucede, los padres solemos sacarlos de ese lugar y obligar al niño a saludar con un abrazo o un beso.

A pesar de que creemos que esta es la mejor forma de enseñar modales y lograr que nuestros hijos sean más cariñosos, la realidad es que abrazar nunca debe ser una obligación.

Los abrazos y los besos son demostraciones de afecto auténticas

El primer motivo por el que nunca deberías forzar a tu hijo a darle un abrazo o un beso a un desconocido es bastante simple: para los niños, un beso o un abrazo son demostraciones de afecto auténtico, no un simple acto social. Por este motivo, es bastante normal que no se sientan cómodos abrazando a un completo desconocido o a una persona con la que no comparte una relación.

A medida que van creciendo, los niños se van acostumbrando a los convencionalismos sociales, por lo que no es motivo de preocupación si al ser pequeño no quiere abrazar a alguien que no conoce.

Debemos respetar su carácter

No todos los niños son iguales, algunos tienen la facilidad de demostrarle cariño a desconocidos mientras que otros son bastante tímidos y les cuesta demostrarle afecto incluso a personas que conoce.

Es completamente normal que un niño sea tímido, por lo que esto no es un problema sino un simple rasgo de la personalidad. Con el paso del tiempo, la timidez se irá atenuando, pero esto no pasará al poner al niño en situaciones muy incomodas.

De hecho, al hacerlo pasar por estas situaciones tan incómodas lo único que haremos es hacerle creer que hay malo en él.

El niño no aprenderá a poner límites

Todos debemos ser libres de decidir con quién y la forma en la que queremos demostrar cariño y los niños no son una excepción a esto. Al forzarlo a abrazar o besar a alguien, el niño no aprenderá a poner límites y a decir no cuando se encuentre en una situación que no le guste.

Por otro lado, así como a nadie le gustaría que lo obligaran a abrazar o besar a un completo desconocido, o simplemente a una persona con la que no tenemos ningún tipo de relación, ¿por qué debemos poner a un niño en esta situación?

Le transmitiremos ideas erróneas sobre su cuerpo

Al obligar a un niño a dar abrazos o besos le estamos transmitiendo muchas ideas erróneas, pero la principal es que básicamente le estás enseñando que él no tiene el poder de decidir y disponer de su cuerpo.

Además, le harás creer que para poner complacer del todo a otra persona se ve en la obligación de ofrecer afecto físico, cosa que lo puede poner en una situación extremadamente peligrosa ante el abuso infantil.

No es bueno forzar las emociones

Los abrazos deben transmitir cariño y calidez, pero cuando son dados por compromiso todo esto queda en el olvido y lo que tendremos será un abrazo distante y frío.

Al forzar a tu hijo a dar abrazos le estás dando a entender que sus emociones no cuentan, cosa que en un futuro lo hará tener dificultades para expresar sus sentimientos.