Por qué debemos evitar el uso de las almohadas en bebé y en los niños pequeños?

En los adultos y adolescentes, la almohada podría decirse que es un ítem indispensable al momento de conciliar el sueño. Si bien es posible que la mayoría de personas pueda dormir sin almohadas, pero con su compañía las personas se sienten mucho más cómodas por la forma del cuerpo, la cual ‘’pide’’ algo debajo de la cabeza según sea la posición en la que estemos acostados y lo que estamos haciendo.

En el caso de los bebés y de los niños pequeños, ellos tienen una anatomía completamente distinta a la de adultos y contemporáneos, por lo que no es recomendable dejarlos dormir con almohada por lo menos hasta que alcancen una edad suficiente o comiencen a ser niños más grandes.

Las almohadas, ¿Por qué no deben utilizarla los bebés?

Principalmente no es recomendable por las proporciones de su cuerpo, el cuello de los bebés y niños es generalmente muy pequeño y su cabeza más grande si la comparas con el tamaño del resto de su cuerpo, por lo que las almohadas pueden ser peligrosas para ellos.

El bebé o niño pequeño tiene que apoyar la cabeza sobre una superficie firme y lisa, siempre teniendo en cuenta que esta debe estar al mismo nivel que todo el resto del cuerpo, porque si no, se está forzando a la curvatura del cuello y puede ocasionarle problemas en las articulaciones y la curva de la espina dorsal.

Otros factores de riesgo

Otra de las razones principales y una de las más peligrosas para los bebés es, el riesgo que existe de que suceda una muerte súbita, siendo la razón de todo esto la asfixia, porque en caso de que el bebé o el niño pequeño se voltee mientras duerme, se puede llegar a quedar sin aire debido a una mala posición en la cual su nariz quede justo frente a la almohada.

La asociación de pediatría de España, ha emitido varios comunicados acerca de los bebés y el uso de las almohadas, donde han mantenido en todos ellos que, en los primeros años de vida, se debe prescindir del uso de ésas para que, como padres también seas capaz de dormir tranquilos sin que él bebé presente ningún riesgo.

Recomendaciones

Si el bebé o el niño pequeño llegase a necesitar reclinar un poco su cuerpo o como padre te ves en la necesidad de inclinarlo sobre la superficie en la que esté acostado, lo recomendable es nunca colocarle una almohada sino más bien optar por colocar una toalla sobre el colchón, de manera que la misma eleve completamente la mitad de su cuerpo y no solamente la cabeza, asegurándote de que mantiene el mismo nivel en todo su cuerpo.

Puede que cuando el bebé alcance la edad de los dos años, quiera tener una almohada simplemente porque sus padres tienen una, y aunque la recomendación es que, si puedes hacer que cambie de idea bien, pero si no, puedes optar por una que sea muy fina, de materiales no muy blandos y que no sean altas, para que faciliten la respiración y el paso del oxígeno.