Las andaderas pueden provocar cambios en las rodillas y pies de los bebés

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Cuando una mujer da a luz un bebé se encuentra un mundo de productos destinados para el uso y confort de ellos, pero resulta ser que 50 por ciento de estos artículos inservibles, y las andaderas están dentro de este grupo.

Las andaderas son inservibles para los bebés porque no ayudan a que el niño camine, sino que además modifica el crecimiento motriz del bebé, y aunado a esto son un producto de suma peligrosidad, porque pueden provocar colisiones aparatosas de los infantes.

Las andaderas no instruyen a transitar

Un infante comienza primero por el proceso de aprendizaje de adoptar la postura de estar sentado, después se impulsa arrastrando su cuerpo, luego avanza a la etapa del gateo hasta llegar al punto de afianzarse sobre sus 2 pies para ejecutar la técnica de caminar.

Todo infante va a su oportuno compás de crecimiento y realizará sus movimientos de pie cuando él se sienta seguro de que va a lograrlo. El infante nunca va a realizar algún movimiento para ponerse de pie sí su desarrollo intelectual no va de acuerdo a su resistencia física.

Por esto, el poner a un infante en una andadera sabiendo que él aún no está en condición de caminar provoca que su psiquis no logre descifrar esa activad motriz. Debido a que existe una discordancia entre sus piernas y su progreso intelectual, por todo esto el infante no es capaz de sistematizar la acción motriz.

Cuando un infante comienza a caminar va agregando los elementos básicos que a él le pertenecen a su cuerpo con referencia al ambiente, pero la andadera nunca le va a propiciar la oportunidad de estar alerta del ambiente que le pertenece a él, por consiguiente, esto va a cambiar la relación que existe con el ambiente.

Esta información fue obtenida de una investigación médica y publicada en el año 2010 por la revista British Medical Journal la cual llegó a la conclusión que la andadera en vez de instruir al proceso de motricidad, lo que provoca es un retardo en el proceso de comenzar a caminar.

Ahora bien, La Asociación Española de Pediatría, por su lado, es concluyente en relación a la forma de usar la andadera estableciendo el siguiente parámetro que dice lo siguiente: la mejor andadera es aquella a la que nunca se le da uso.

Las extremidades inferiores y el dorso

Es evidente que nadie está en la condición de comenzar andar con ambas piernas abiertas, tal y cual como lo exige el hecho de estar montado sobre el asiento de una andadera. Por no ser esto un evento nato del infante, entonces, el bebé es sometido a fuerza que lo obligan a tener posturas y actividades motrices sobre forzada.

Los médicos especialistas advierten sobre el peligro que corre un infante en sufrir cambios significativos en sus rodillas y pies, por el hecho de ser colocado en una andadera para apresurar de forma incorrecta su proceso de aprendizaje para caminar.

Cuando un bebé comienza a doblar sus piernas, esto también va influir directamente sobre el dorso o espalda del infante, la cual aún no está lo completamente capacitada para que el infante se ponga de pie.

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