Cuatro razones del porque no deberías recibir visitas inmediatamente después del parto.

Tras nueve meses de dulce espera, por fin tienes a tu hij@ en brazos y la noticia de su nacimiento corre como la pólvora entre amigos y familiares.

Llamadas, mensajes, visitas… Todos quieren conocer al nuevo miembro de la familia y ser partícipe de tu alegría, pero quizás a ti no te apetezca estar encadenando una visita tras otra, mostrando tu mejor sonrisa y respondiendo una y otra vez a las mismas preguntas.

1. Necesitas tiempo para vincularte con tu bebé:
Tras esperar 9 meses, ¡por fin ese bebé ha llegado! Disfruta, entonces, este momento para empezar a conocerlo, para tenerlo cerquita e ir descubriéndote como madre. Las primeras horas y días tras el nacimiento no son el mejor momento para experimentar una agitada vida social.

Es indispensable que la nueva mamá y el bebé permanezcan en contacto constante, tocándose, mirándose, oliéndose, conociéndose.

Como en todas las mamíferos, tras el nacimiento se da un pico de hormonas del amor que permite establecer el vínculo emocional de forma única, se trata de un momento crucial que garantiza un vínculo estable y duradero.

2. Necesidad física de descanso:
Sea como sea tu parto, es una experiencia que te deja agotada. Probablemente hayan sido muchas horas de parto y te cueste recordar las horas que llevas sin dormir.

Si además has tenido un parto altamente intervenido o que ha acabado en cesárea, al sueño acumulado se le une a la incomodidad que puedas estar sufriendo por posibles puntos, la presencia de una o más vías intravenosas, etc.

El propio personal médico ya se encargará de interrumpir tu descanso varias veces cuando menos te lo esperes, así que es importante aprovechar para descansar cualquier ocasión que tengas, como pueden ser las siestas del bebé.

Otro factor que suele pasar desapercibido es la necesidad de calma y reposo del recién nacido. Su sistema nervioso está aún por desarrollar, no tiene los mecanismos necesarios para procesar todos los estímulos que se dan a su alrededor y se estresa fácilmente.

No olvidemos que la seguridad y tranquilidad de las que disfrutaba en su vida intrauterina ha desaparecido, llegando a un mundo donde todo es diferente y extraño para él.

Para garantizarle una adaptación serena y plácida es necesario proveerlo de un ambiente tranquilo, sin ruidos, demasiadas luces ni estimulación excesiva, permitiendo que pueda adaptarse a su nueva vida sin estrés ni ansiedad.

3. Requieres tiempo y tranquilidad para amamantar:
La lactancia es una de las maravillas de la maternidad. Pero lo cierto es que para disfrutarla en su plenitud debemos estar tranquilas y relajadas (no pensando en la comida que tenemos que cocinarle a los invitados ni en tener limpia la casa).

Tómate tu tiempo con tu pareja o a solas para ir adentrándote en este mundo y fluir con la tarea de nutrir y brindar el cariño que tan bien le hace al bebé y a nosotras como madres.

4. Recibir visitas puede resultar estresante:
Lo que menos precisa una mujer que ha dado a luz recientemente es sentirse bajo presión. El bebé ya genera demandas suficientes como para que la madre tenga que, además, ocuparse de atender a los invitados.

Los bebés recién nacidos necesitan la atención de su madre al 100 % las 24 horas del día, y tener visitas durante las primeras semanas hará que tu energía se bifurque. Los familiares y amigos pueden tener las mejores intenciones, pero difícilmente podrán ayudar en este momento.

La lista de amigos y familiares atentos y a la espera de conocer al recién nacido puede ser larga. Sin embargo, una forma de respetar al recién nacido y a sus padres es intentar esperar a que sean ellos quienes nos inviten a conocer al pequeño. Si, por otra parte, somos nosotras quienes hemos dado a luz, sería importante, entonces, pensar el momento justo en el que creemos que resulta pertinente recibir visitas.

Recuerda: marcar límites no implica que no queramos que otros conozcan al bebé o pasen tiempo con él. Se trata en todo caso de tener en cuenta la importancia vital de las primeras semanas para el recién nacido y la influencia que puede generar un exceso de estímulos y la presencia de personas distintas a sus padres.