Las personas que lloran viendo películas son en realidad más fuertes

¿Eres de esas personas que en cuanto sale el personaje desdichado en la película ya estas soltando la primera lágrima? ¿Qué siempre te dicen, vamos a ver la película pero, no vas a empezar con tu drama? Todas las películas de comedia son muy graciosas, hasta la parte en la que el personaje principal reconoce que solo se hace el chistoso para evadir un problema y está muy afectado, ahí, ese es el momento conmovedor, resultado: llanto sin cesar.

A muchos les molestan las personas así, los catalogan como débiles, frágiles y de sentimientos muy blandos. Ponen apodos y motes como: llorón, tonto, dramático, y más.Pero resulta que esas lágrimas que derramas en la parte en la que la protagonista al fin encuentra a su madre después del tsunami, no son malas, no demuestran debilidad. Son la prueba húmeda de que eres más fuere de lo que todos piensan.

Las personas que lloran viendo películas son en realidad más fuertes. Te preguntas ¿Cómo es eso posible? Muy sencillo. Un estudio científico ha demostrado que es así, las personas que lloran viendo películas son en realidad más fuertes.

Todo esto se debe a que en ellos está muy desarrollada la empatía. La empatía es una cualidad humana, es la capacidad de abandonar por un momento tu postura y situarte en las circunstancias de otra, esto para percibir como son sus sentimientos en ese momento y entender porque actúa como lo hace.

Esto es literalmente ponerte en el lugar del otro, a veces creemos que las personas van a actuar como nosotros lo haríamos, y es un error, todos actúan bajo sus criterios, sus creencias y sus valores.

Si no entiendes que está viviendo esa persona en ese entorno y en ese momento, no pueden entender por qué actúa de esa manera.

Es algo que a algunas personas se les hace difícil desarrollar, de hecho está comprobado que personas como asesinos y psicópatas no poseen está capacidad. No pueden ponerse en el lugar del otro y sentir compasión.

Por eso es que al ver una película puedes identificarte de alguna manera con el personaje, entender su situación y tocar tu fibra emotiva. Si la situación es muy difícil sentirás la desgracia de la escena en tu propia piel.

Eso no está mal en ningún sentido. Porque es precisamente esa capacidad de entendimiento la que hay que fomentar y de la que se derivan otros valores, como el compañerismo, la solidaridad y la integridad.

Una persona que no puede ponerse en el lugar de otra y entender sus motivaciones, difícilmente será tolerante ante problemas que no le competan.

Muy probablemente se le dificulte prestar una ayuda voluntaria o inmiscuirse en un asunto donde haya injusticia y él pueda marcar la diferencia. Por eso las personas que lloran viendo películas son en realidad más fuertes. Sienten más empatía que otras.

Por otro lado son completamente sinceros consigo mismos, no temen a la burla u opiniones externas que quieran mal ponerlos si lloran con una escena.

No temen mostrarse tal como son y se conocen, pueden aprovechar mejor sus virtudes y convertir sus problemas en oportunidades.

Todo esto se debe a las neuronas espejo, que son parte del cerebro y reflejan en nosotros sentimientos o acciones que vemos en otros, tal como el bostezo, la risa y la alegría.

Si ves a alguien haciendo alguna de esas cosas de seguro te provoca a ti también de manera inconsciente.

Además estas neuronas son las que segregan oxitocina, una hormona que nos permite sentir empatía e identificarnos con otras personas.

Sabiendo ya esto, las empresas se aprovechan para ocasionarte algún sentimiento de tristeza en las películas con determinados comportamientos, con productos en determinada publicidades y así con todo.

Realmente tienes que ser muy insensible y controlado para no ceder ante esos estímulos que están comprobados que te harán reaccionar de cierta manera.

Así que la próxima vez que veas una película con escenas muy muy tristes no te sientas cohibido. Eso está ahí para hacerte llorar y de nada sirve hacerse el duro porque eso no determina quién eres.

Ya puedes ir tranquilo al cine o ver la peli con tu familia sabiendo que no hay nada de qué preocuparse. Eres más fuerte de lo que crees.