Criar niños sin límites no es bueno

El refrán original se conoce como ‘’cría cuervos, y éstos terminarán por sacarte los ojos’’ y se puede traducir de una manera bastante sencilla como ‘’las buenas acciones a veces pueden pagarse con malas de parte de la otra persona’’ Y esta se puede aplicar a muchos ámbitos de la vida, incluso en la crianza de nuestros hijos, asimismo, para recordar que como padres, existen límites que deben imponerse y cosas que no deben hacer.

La crianza de un niño es complicada

Esto es algo que se realza más cuando es la primera es que estás criando a un niño, que es cuando surgen todas las dudas y preguntas, a la hora de educarlo, la más frecuente es la pregunta introspectiva del ¿Lo estaré haciendo bien?, además que durante esta etapa de la crianza hay muchas emociones, que aparecen normalmente a la hora en la que se debe marcar un límite para el niño en algo.

Los padres pueden tener dudas y sentirse un ‘’mal padre’’ o una ‘’mala madre’’ cuando le han restringido algo que quiere su hijo, algunas veces porque simplemente le hace bien y en otras porque no pueden complacer los caprichos que tiene; y esto NO está mal, pues fijar límites es algo positivo siempre y cuando no rayen en lo absurdo.

Contradicciones post toma de decisiones y los límites.

¿Será esto lo que tenía que haber hecho?¿Por qué si he hecho esto o dicho esto a mi hijo ahora me siento como si no fuera la decisión acertada?

Estas son una de las muchas interrogantes que se hacen tanto la madre como los padres, y hay que evaluar correctamente qué es un límite, para que estos dejen de asociarse con cosas negativos, pensando que marcar una barrera entre lo que se debe y no se debe hacer es algo malo para la crianza o directamente para el niño.

Marcar un límite no es algo negativo, y es algo que debe dejar de asociarse con gritar, alzar la voz, enfadarse o llegar a faltar el respeto. Marcar limites supone poner una restricción, decir que NO a una petición que eres incapaz de cumplir en dicho momento, esto es algo positivo porque le enseña al niño que algunas veces tiene que esperar hasta que tenga lo que quiere.

Marcar un límite a las peticiones de los niños también los enseña a corregir sus actitudes, y que hay consecuencias a cierto tipo de comportamientos.

La falta de límites

Cuando el niño te pide algo y no se lo compras y nunca has establecido un límite, ten por seguro de que empezará un berrinche y a gritar, y para hacer que su rabieta termine, terminarás comprándole lo que quiere solamente para que todos dejen de mirarlos.

Esto NUNCA debería de hacerse, porque solamente refuerza los comportamientos negativos, enseñándoles a los niños que con una rabieta conseguirán lo que quiere, cuando no es así (o no debería)

Los niños a quienes no se le colocan limites a temprana edad, son poco tolerantes a la frustración cuando sean personas mayores, además de que se muestran incapaz de controlar sus emociones y les cuesta obedecer órdenes y cumplir normas; por esto está en la labor de cada padre criar unos buenos hijos y no ‘’cuervos’’ que puedan ‘’sacarle los ojos’’ con alguna acción mal agradecida más adelante.